La Primera parte lleva el título de “El Conjunto territorial hespérico” y es un estudio general geográfico e histórico del África Occidental incluidas las Canarias y de España. Esta primera parte está redactada por Eduardo Hernández-Pacheco.
La Segunda parte es el “Estudio geológico”, este si, centrado en el Sahara Occidental. Los autores son Alia Medina –el descubridor de los fosfatos de Bucraa- y Carlos Vidal
La Tercera parte es un estudio de la “Geografía física” y contiene los siguientes capítulos: El clima del Sahara español, El relieve sahariano, Estudio morfológico de la costa, La red fluvial y su evolución, Las aguas subterráneas. Las sebjas, y, el sexto y último, La acción eólica. Los autores son Francisco Hernández-Pacheco y Carlos Vidal
La Cuarta parte está dedicada al estudio de la “Geobotánica” saharaui y es trabajo de Emilio Guinea.
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Al final de las Primera, Tercera y Cuarta parte se relacionan las diferentes Bibliografías
He seleccionado algunos párrafos relativos al clima y su efecto sobre las personas:
p. 428
“Todo se cubre por la finísima masa de arena; el aire está saturado de polvo, y aún dentro del saco de dormir molesta el polvo que, con su impalpable masa, deseca y atormenta los ojos y hace chirriar los dientes.”
(...)
“A la madrugada, la temperatura raramente desciende de 22º; a las tres de la tarde sobrepasa los 45º y aún llega a los 49º. Diferencias de temperatura entre el amanecer y el centro del día de 25º, no son raras.
Con los grandes calores se presentan los fenómenos de espejismo..."
p. 432
“En el recorrido que hicimos en el mes de marzo desde Cabo Juby a Smara, pudimos observar fenómenos de espejismo en los campos de médanos de Dráa-Tufit.
Ya próximos a ellos, curiosos efectos de refracción modifican su aspecto, deformando sus sencillas siluetas, que se alargan verticalmente y se convierten en dentelladas lomas de muy variados relieves, entre los cuales aparentemente se adentran, interrumpiendo su conjunto amplias y azuladas masas de agua, cuya rizada superficie refleja el quebrado perfil. Las zonas en sombra al alargarse verticalmente y reflejarse en las irreales y azuladas lagunas, determinan fantásticas y frondosas arboledas, convirtiendo así el seco y desolado paisaje, en un risueño territorio con bosques y lagos, limitados por altas y quebradas colinas; falso y atrayente conjunto, que se agranda o se achica, que cambia de lugar o que desaparece repentinamente para surgir más lejos, rompiendo con sus irreales apariencias la monotonía de las largas caminatas.”
p. 433
“Mediada la tarde el irifi se hizo verdaderamente insoportable, llegando a rebasar la temperatura de 43º. Todo estaba sumergido en una densa polvareda que, al atardecer hizo que todo el cielo se tiñese de rojo intenso. El espectáculo era sumamente interesante y el ambiente ofrecía rasgos extraños.
Aunque la temperatura era muy alta, no se sudaba, pues el irifi era absolutamente seco.”
p. 435
Una copia digital de este libro la podéis encontrar en la Biblioteca del Jardín Botánico de Madrid
El Sahara español : estudio geológico, geográfico y botánico / por Eduardo Hernández-Pacheco...[et al.]. – Madrid : Instituto de Estudios Africanos, 1949
808 p., cxxii p. de lam. bl. y n. ; xx cm.
(1) Se refiere a la narración del viaje que Francisco Quiroga, junto a Julio Cervera, Felipe Rizzo y el rifeño el Hach Abd-el-Kader hicieron en el verano de 1886, desde Villa Cisneros –Dajla- en la península de Río de Oro hasta las salinas de Iyil (Idjil), hoy en la actual Mauritania: “Se me secaba la parte extrema del globo del ojo de tal manera, que me veía obligado a parpadear con frecuencia para humedecerlo, y aun a cerrar los ojos, librándolos así de la rápida evaporación que aquella atmósfera seca y constantemente renovada producía en mi órgano de la vista” (...)“Al sol he medido temperaturas en la superficie de las rocas de 65º y 70º, oscilando la del aire, en las mismas condiciones, alrededor de los 60º."
Conferencia dada por D. Francisco Quiroga.










